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Mouse On Mars

Mouse on Mars es un dúo alemán compuesto por Jan St. Werner y Andi Toma, y vienen produciendo música electrónica desde 1993. Su estilo es un tanto peculiar y en ocasiones kitsch, mezclando el techno, el trance, la música disco y el ambient, con un alto contenido de sonidos de sintetizadores análogos. La banda ha sido influenciada por artistas de krautrock como Can, Neu!, Cluster y Kraftwerk, y en vivo suelen utilizar instrumentos convencionales del rock como la batería, el bajo y la guitarra.

– Tras 7 años aparentemente en el dique seco, os habéis hecho de rogar hasta realizar un nuevo álbum: “Parastrophics” ¿Por qué ahora y no antes?

Si que hemos estado un poco perdidos todo este tiempo. La sequia llegó a su fin cuando la agencia que nos mueve dijo: “chicos, tenéis que sacar un nuevo álbum, de no ser así poco más podemos hacer por vosotros”. No es nada fácil sentarse a producir un nuevo disco cuando la mayoría de todo este tiempo hemos estado girando de un sitio para otro. Incluso hemos tenido momentos el uno muy lejos del otro, viviendo en dos lugares tan distantes como Escandinavia o los Estados Unidos. Si bien te digo que no hemos parado de hacer música, los softwares han ayudado mucho esta vez. El tiempo corre que se las pela, apenas se da uno cuenta. Finalmente el nuevo estudio de Berlín nos ha venido que ni pintado para ser capaces de reorganizarnos y al fin poder encumbrar este “Parastrophics“ que tienes en tu mano. En realidad me atrevo a decir que nunca desaparecimos, nunca nos fuimos. Entiendo que grabar un disco en firme marca las fechas de una banda o un artista. Si no editas nada nuevo, te dan por muerto, desaparecido, secuestrado, qué se yo. Hasta que no sales en noticias, se mueven hojas de promo, se firma un tour de presentación, toda esta parafernalia que seguro conoces bien… Te dan por “inactivo”.

– ¿Algún que otro proyecto orquestal entre medio verdad?

Así es, hemos participado en algunos proyectos orquestales que han necesitado de mucho tiempo y dedicación. No es lo mismo producir nuestra propia música que preparar patrones para que músicos los interpreten luego. Una vez que ellos le meten mano tenemos que volver a grabarlo todo y luego transformarlo en algo conjunto. Con sentido. Es un largo proceso de producción. No va a ser hasta finales de este mismo año cuando por fin nos meteremos a grabarlo en firme. Aunque realmente podríamos trabajar con cualquier músico de orquesta, son todos fantásticos, nosotros estamos elaborando este proyecto con la Ensemble musikFabrik de Colonia. Ya tenemos cerrado un primer concierto en Australia a principios del 2013. Todo esto es algo paralelo a Mouse On Mars que nos atrae muchísimo.

– Se os ve muy contentos con el resultado de este nuevo largo ¿Es para vosotros vuestro mejor trabajo hasta la fecha?

Oh claro, eso es imposible dudarlo… Esencialmente por una razón de peso: el último disco hecho, ha de ser siempre el mejor trabajo realizado. Siempre te topas con gente que te dice, “es que cuando empezasteis en los noventa lo vuestro era único, de lo más inspirado”. Pienso que nuestra música actual no se ha olvidado totalmente de aquella época, pero ahora lleva otro tipo de arreglos, de trato, la ha mejorado. En un principio la idea era sacar el disco en el sello Domino, lo cual hubiese supuesto editar algo muy distinto, hemos optado por tener más decisión y autonomía. Hemos contado con la colaboración de Eric D. Clark de Whirlpool Productions, un californiano que hace año vive en Alemania. Fue precisamente nuestro promotor en los Estados Unidos quien nos alentó de encontrarnos con Modeselektor para ofrecerles sacar el nuevo disco. Nos aseguraron que eran unos verdaderos fans de nuestro sonido y que con ellos teníamos asegurada una total libertad. En menos que canta un gallo, un mes para ser exactos, les planteamos el disco y en seguida dijeron que si. Tanta solvencia nos inspiró rápidamente y decidimos hacer cinco nuevas canciones que finalmente entraron en el tracklist. Una gran prueba toda esta historia de cómo las cosas pueden cambiar radicalmente a la velocidad del rayo, de un día para otro. Encima para bien.

– Cómo os sentís más a gusto… ¿Planteando qué bases rítmicas vais a hornear o qué puñado de sampleos van a remozar vuestra música?

La composición comienza a tomar forma siempre, siempre, siempre, únicamente cada vez que estamos seguros de la valía un sonido. Sea de la índole que sea. A partir de ahí empezamos a juguetear con las posibilidades que van surgiendo y a sumar pistas que casan bien, o todo lo contrario. A mí personalmente me encanta triturar e investigar con elementos abstractos, pero a la hora real de sentarnos juntos a escribir las canciones somos de lo más tradicional, como lo podrían hacer The Beatles por ejemplo. Bueno, no sé si ellos son el mejor ejemplo… (risas)

– Estaréis al tanto de la música que se cuece por el mundo ¿os influye de algún modo los sonidos que copan el panorama actual musical a nivel mundial?

Somos unos tipos que nos encanta empaparnos con la música de cualquier rincón del mundo. Cuando vamos de gira por ejemplo. Nos ha llamado mucho la atención lo que suena en Vietnam, Egipto, Bangkok, Azerbaiyán, Latinoamérica sobretodo Brasil, Norteamérica o hasta países musulmanes. Es una locura todo lo que se puede llegar a escuchar, tanta riqueza cultural suelta… Pero bien es cierto que nosotros vamos a interesarnos por todo ello, pero no directamente influenciarnos. Desde el primer día de existencia basamos lo que hacemos en investigar nuestros propios sonidos bien salgan de máquinas analógicas como de software. En esta nueva ocasión hemos tirado como jamás antes de esto último. Una vez que una idea empieza a fluir es un no parar. Este arreón de creatividad puede durar cinco minutos, una hora, o arrastrarte un día entero como si de una bola de nieve se tratase. Una vez que las cosas van conectando como hacen las neuronas… ¡Buf! Concebir, filtrar, crear… este mundo, esta vida, este trabajo es un no parar.

– La primera vez que os vi tocar fue hace un chorro de años en un programa de la MTV, una cosa que he leído sobre vosotros ¿es cierto que tratáis cada uno de vuestros shows como si fuese una clase-demostración de cocina?

Si sí, clarísimamente es de este modo. Cada vez que preparamos todas las partes que componen un nuevo concierto, todo lo que llevamos va triturado y organizado como si de distintos ingredientes se tratase. Obviamente obedecemos a una “pintura” principal sobre la que luego vamos disparando sonidos. Cuanto más tiempo te pasas sobre el escenario más minutos dedicas a la improvisación. No nos va para nada eso de darle a un botón del ordenador y que todos los temas se sucedan uno detrás del otro. Incluso algo que caracteriza mucho nuestros directos es la posibilidad de loopear o samplear cosas a tiempo real. Esto ofrece una nueva oportunidad de escupir y recibir del público diferentes energías y vibraciones. El concepto de tocar lo tratamos con sumo respeto, es una grandísima oportunidad de interactuar con todos los elementos que tienes al alcance, de un modo para colmo muy dinámico. Súmale a este coctel la incorporación de un batería como Dodo Nkishi, llevamos todo esto un extremo de liberación mucho mayor. Cambiamos más situaciones y patrones de lo normal. Nos encanta que cada live sea así, un reto y un divertimento para todos, dos, tres los que sean… No queremos ni imaginar cómo sería esto de aburrido sin este afán.

– No es esta la primera vez que venís a tocar a Barcelona… ¿Os sigue atrayendo la idea de venir a hacerlo dentro de un gran evento como Sónar o lo ideal sería en un local con 100 personas?

Si no me falla la memoria esta es la tercera oportunidad que venimos al Sónar. Siempre nos resulta interesante acudir a un gran festival donde tener la oportunidad de descubrir nuevos artistas, actuaciones que no te esperabas, etc. Vale que haya momentos que te puedes saturar un poco y resultar como una feria de muestras con sobrecarga de actividad e información. Tocar para un público enorme y entregado ayuda a que te crezcas en el escenario. Igualmente te doy toda la razón a lo de tocar para 100 personas, creo que es perfecto. Idóneo ya que puedes sentir a cada uno de ellos cerca, cada latido, cada emoción inunda el ambiente. Está bien porque ellos pueden pensar que los tienes controlados uno a uno y no se atreven a huir. Definitivamente todo tiene su parte positiva, nos congratula mucho también que sonidos como el nuestro, electrónico pero algo más atrevido de lo habitual, arrastre tantos seguidores. Impensable cuando empezamos.

– Jugando con lo espacial de vuestro nombre ¿Qué pensáis que pasaría si vuestra música fuese lanzada por la NASA y llegase a otro planeta?

Creo que no les resultaría nada extraña, de hecho bastante normal para sus listas de éxitos… Qué va, bromeo. Imagino que seguirían los mismos pasos que si nos llegase a nosotros algo de otro Sistema. La tomarían con sumo cuidado, sería estudiada nota a nota, sonido a sonido por numerosos científicos… Luego intentarían contactarnos para decir que les ha parecido. A lo mejor hay una banda llamada Mouse On Earth (risas)… Míralo de otro modo, quizás existe un mundo paralelo donde existe otro dúo llamado Mouse On Mars, quizás tengamos las mismas composiciones y decidan demandarnos como se enteren de la coincidencia. Entonces estaríamos en serios problemas pues tendríamos que probar que son ¡nuestras! ¿Quién paga el viaje?

– Os conocisteis allá por 1993 en una tienda de comida ecológica… ¿Seguís manteniendo una vida más o menos saludable?

Totalmente sí. Aconsejo a todo el mundo habituado a la comida basura que se olvide de ese hábito y pille todas las verduras que encuentre a su paso, las meta en una licuadora y saque un buen zumo. Cuidado con pillarte los dedos ¿vale? Es mejor no comer carne. Para una jornada cualquiera la dieta ideal sería comenzar el día bebiendo un vaso de agua, entonces te fumas un cigarrito a la vez que te tomas un delicioso Expresso y se abren por fin los ojos. Para el resto del día mucho té verde, cualquier té saludable o cualquier cosa verde que no tenga patas (risas).

Bruno Garca




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