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Pájaro Sunrise

Pájaro Sunrise sigue sobrevolando a su aire el irreconocible y cambiante paisaje de la música independiente o alternativa, si es que estos términos siguen teniendo algún sentido o valor en estos tiempos de algoritmos y “escuchas”.  Asuntos menores para Yuri Méndez, que viene publicando varios discos en el sello madrileño Lovemonk bajo este alias,  desde el pasado 2006, cuando debutó con el homónimo “Pájaro Sunrise”. Con este escurridizo y disperso panorama de consumo musical random, que no hay por donde cogerlo, a Yuri no lo van a enganchar. Lo suyo es componer y tocar cuando y como le apetece, sin prisas, disfrutando del vuelo. Ahora vuelve con su nuevo trabajo “W” y hemos hablado con él para conocer mejor a la criatura.

– Dos años separan a este nuevo trabajo del anterior, que suelen ser los años que van entre tus discos, dos o tres años los separan. ¿Es el lapso de tiempo recomendable para poder presentar primero el disco en directo, en una gira, y luego tener tiempo de componer y grabar?

Soy muy vago -o tiendo a creer que soy muy vago- y dos años es más o menos el plazo que me pongo para recordarme que me dedico a grabar discos. Desde 2012 sólo he girado con The Collapse, así que no tengo muy en cuenta las presentaciones ni los conciertos; supongo que dos años es el intervalo que suelo necesitar para asimilar cosas nuevas, cambiar la perspectiva y escribir canciones que signifiquen algo distinto.

– No tengo esto muy claro, porque en 2016 también sacaste Oh My (Lost Songs 2006-2016) que incluye nada menos que 22 canciones nuevas o tomas diferentes de otras. Es decir, te imagino componiendo todo el día y con dificultades para escoger las 10 o 12 canciones del álbum que vayas a sacar… ¿las pasas canutas cuando llega ese momento?¿Guardas los descartes para otros discos tipo Oh My?

Probablemente escoger sea lo que más difícil me resulta, aunque el proceso es diferente para cada disco. Suelo descartar muchas canciones cada vez y por lo general las razones para hacerlo se mantienen vigentes después, así que en cierto modo “Oh My” fue una excepción: sentía necesidad de hacer limpieza y además le veía sentido como disco, como narración, no simplemente como un cajón de sastre donde amontonar restos. Resumía los primeros diez años de Pájaro Sunrise y encajaba bien en el momento en el que estaba.

– ¿Cuál ha sido la historia de este disco?¿Cuándo empiezas a componerlo y donde decides grabarlo y cómo? Es decir, ¿qué tipo de sonido buscabas esta vez…? 

Fue un proceso largo, de ocho o diez meses, en el que grabé unas treinta canciones y que tuvo tiempo de pasar por varias fases. Después de hacer “The Collapse” con Bart Davenport, que fue una experiencia estupenda, lo único que tenía claro es que quería retomar las cosas donde las había dejado en “Kulturkatzenjammer” y hacer yo solo todo lo que fuera posible. Aunque pensé en orientarlo de muchas maneras, incluso en algún momento como una colección de cinco epés, el punto de partida era  grabar un disco sencillo de cajas de ritmos y guitarras acústicas, entre el “This Old Dog” de Mac DeMarco y algunas cosas de Le Chevre. Y eso fue justamente lo que no hice.

– ¿Por qué has decidido titularlo con algo tan conceptual como una sola letra, “W”? ¿Qué se esconde detrás de esa doble uve?

Creo que ponerle título a un disco es una decisión principalmente irracional en la que se mezclan muchas razones distintas –en el libreto y en Bandcamp hay una guía de referencia que intenta darle sentido al de W–. Una podría ser que venía de una época difícil y recuperarse -de lo que sea: una decepción, una ruptura, una depresión- no es un proceso lineal, sino que tiene altibajos, caídas y ascensos. Lo que cuenta el disco tiene mucha relación con eso y la forma de la W es su representación gráfica.

– En esta ocasión, y como un paso adelante en tu carrera (o al costado, como diría algún político que otro) sorprende el toque “disco” de Rubbish.. más que disco, rollo ‘disco not disco’ o no wave a la New York, a lo DFA (que ya te lo habrán dicho). ¿Cuál es el origen de este tema en cuanto a sonido y mood?¿Hay en efecto influencia de la onda de James Murphy?

Grabo ideas así a menudo, pero normalmente no me convencen del todo o soy muy perezoso para terminarlas. Rubbish fue la primera canción que escribí para el disco y no recuerdo buscar nada en concreto; simplemente estaba jugando con una caja de ritmos y un secuenciador y me puse a cantar encima. En cualquier caso, LCD Soundsystem me gusta mucho, como casi todo lo que viene de DFA.

– Tal como suena y está producida esta canción, deberías darle más a la mandanga “electrónica”, ritmos que, ya sean intencionadamente o no dance, se vayan hacia ese lenguaje electrónico. Te veo en esa tesitura tranquilamente…

¡Honrado y agradecido!

– De hecho, has colaborado con gente como Golden Bug, en una canción suya pones la voz, y no sé si tienes alguna más… ¿Hay más planes de colaboraciones con otros productores de esta onda más electrónica en el futuro?

Tengo ganas de hacer más música con Antoine (Golden Bug): me gusta mucho cómo produce y estoy seguro de que habrá otras cosas más adelante. Pero no es algo que suceda muy a menudo; de hecho ahora sólo recuerdo otra colaboración en un EP de The Archive, el proyecto de Davo, un tipo fantástico de Huelva. Me temo que me relaciono poco con productores, aunque he disfrutado mucho cuando lo he hecho.

Now Everything Makes Sense, en cuanto a la producción y cadencia, me recuerda un poco al universo de John Carpenter y sus bandas sonoras… Y esa combinación con tu onda más folk y tu voz también me parece un buen acierto y peculiaridad del disco… ¿por dónde iban los tiros al componer esta composición?

Exactamente por donde dices: quise coger una canción folk y trasladarla a otro contexto porque me pareció que expresaría mejor lo que tenía que expresar. En cierto sentido, Beta Band hacía un poco eso a partir del folk psicodélico, ¿no? Pienso en las canciones simplemente como canciones, sin hacer muchas distinciones de género: igual que escribí Now Everything… como una canción country-folk y luego le cambié el envoltorio, originalmente If I Could Choose está pensada como synth-pop semibailable y acabó convertida en una especie de lamento acústico, así que el proceso va en los dos sentidos.

– Y What’s There and What’s Not There , y a lo mejor aquí ya me paso de listo, me parece ver a James Blake y a Portishead… Y Home iría un poco en esa línea también…  Por momentos te veo haciendo hip hop marciano tío…

He sido muy fan de James Blake, especialmente de los primeros epés, así que la referencia me parece un piropazo. Respecto a esas dos canciones, podría ver algo del primer Casiotone for the Painfully Alone en Home, pero también de Songs:Ohia, que está en otro universo completamente distinto – al fin y al cabo quizá no lo sea tanto-. No sé muy bien de dónde viene What’s There…, pero sí que hay en ella una alusión a Jungle, aunque el aire sea muy otro.

– A todo esto, ¿qué música escuchas? O te concentras en componer y tocar lo tuyo… ¿Absorbes las influencias y las trasladas a tu música…?

Escucho estilos de música muy distintos, como todo el mundo en estos tiempos de internet y perdición, y estoy seguro de que se trasladan de alguna forma a lo que hago aunque no siempre sea evidente. Por ejemplo: en la época en que grabé W escuchaba mucho el Trance Frendz de Nils Frahm y Ólafur Arnalds; está claro que esa clase de sonoridades no aparecen por ninguna parte en el disco, pero puedo ver cierta influencia en la atmósfera de If I Could Choose, por ejemplo, aunque estilísticamente no haya ninguna relación. Se puede traducir la sensación que te produce una canción de cierto estilo en otra de un estilo completamente diferente; supongo que ésa es una de las cosas que contribuyen a borrar las fronteras entre los géneros.

– Se diría que el disco tiene dos partes, de la 1 a la 5 un rollo más “experimental”, con ritmos en los temas más o menos pausados y Rubish que nos planta en la pista de baile directamente.. Y luego de la 6 a la 9 con un Pájaro más intimista, en tu lado más folk y “country”… ¿estaba preconcebido o salió así al juntar el material y luego se le dio un orden y lógica al conjunto…

Decía antes que el disco pasó por un proceso largo y sólo llegó a esta forma al final, cuando decidí dejar fuera dos tercios de las canciones y simplificarlo en todo lo posible. Aunque en el criterio de selección también hay mucho de irracional, me parece importante que, canción a canción, vaya tomando forma una historia y ahí es donde el orden tiene mucha importancia. No lo veo tanto como dividido en dos caras en cuanto a estilo, sino más bien en cuanto a narración.

– En realidad, estos dos polos de ritmo y “banda” por un lado y la guitarra casi pelada por otro te dan un juego tremendo para llevar este disco al directo…

Siempre ha habido un bloque acústico en los conciertos con banda y el disco refleja algo de eso. De todas formas, a pesar de que los sintetizadores pueden llamar más la atención en W, mi sensación es más bien la opuesta: siempre ha habido una parte importante de electrónica, más o menos obvia, en los discos que he hecho, pero a pesar de que me paso mucho tiempo tocando una guitarra acústica, no había apenas canciones acústicas como tales en los discos anteriores; tenía ganas de enlazar varias y que fuesen algo más que la excepción, que una concesión.

– ¿Lo estás presentando ya? Cuando te vemos en Barcelona?

Desde que terminó la gira de The Collapse sólo he hecho un par de conciertos y no parece que vaya a haber más por ahora. Me gusta mucho tocar en directo, pero organizar giras sin una oficina de contratación supone un montón de trabajo y ya he dicho antes que soy muy vago. Cuando llegue el momento de volver, Barcelona será la primera parada.

– ¿Qué otros proyectos paralelos has realizado paralelamente al disco y qué otros tienes en marcha para este 2019?

En cuanto terminé W me puse a trabajar en la banda sonora de “4 Latas”, una película de Gerardo Olivares con Jean Reno y Hovik Keuchkerian; el resultado ha sido un disco titulado “Man of ManyFaces” que saldrá a la venta el próximo 1 de marzo, coincidiendo con el estreno. Y creo que eso es todo por el momento. Después de haberme pasado todo 2018 grabando, un descanso no va a estar nada mal.

Texto: Luis Costa




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